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Las metáforas de Félix Teira Cubel en "Sueños de borrachos" son como globos de colores, al pincharlos dejan caer sobre nuestras cabezas frases bellas, serpentinas de pensamientos hilvanados con destellos de vida, tragedias duras, placeres sencillos y baratos como el de untarnos las tostadas del desayuno mientras el sol nos lava la cara... El autor va trenzando la vida y la muerte de una forma tan natural como el andar nuestro de cada día, su escritura de compás perfecto y verbo sencillo alivia al lector.
El acontecimiento tenía cita el pasado 21 de enero en la Biblioteca del Instituto donde nos reunimos para escuchar al autor de Sueños de borrachos y allí estábamos todos: Madres, padres, alumnos, profesores, compañeros, lectores en fin con ganas de hablar del libro.
La profesora de la biblioteca y coordinadora del grupo de lectura, moderó una tertulia en la que no disfrutar era casi imposible.  El protagonista se sintió halagado con la presentación que realizó un compañero (director del centro) a los acordes de "Llegas demasiado tarde princesa" de Sabina, letra y música que van a su libro como anillo al dedo. Igualmente se emocionó con los poemas que leyeron dos componentes del grupo, alusivos al autor como persona y al tema la obra leída. No faltaron marca-páginas para recordar en encuentro, realizadas por un alumno.
 Después nos regaló su tiempo entre metáforas y opiniones de los presentes, hablando de tres conceptos importantes para él, a saber, literatura, escritores y lectores. Parece que le gusta hablar de letras, de vida. A la pregunta de cómo tenía tanta imaginación respondió diciendo que cualquiera que se lo proponga puede fabular, escribir, inventarse relatos, vamos ¡como si fuera tan fácil lo que hace!
Dejó claro que a él le interesa la vida palpitante a ras del suelo, quizá por eso su escritura que algunos apenas conocemos, alcance alturas de vértigo a decir de muchos entendidos.
A los asistentes del CLUB LECTURA nos gustaron e impresionaron sus relatos. El escritor parecía contento escuchando los distintos finales que algunos lectores inventaron para cada historia. A esto no sé si podríamos llamarle literatura viva.
Félix Teira Cubel habla con humildad, sabiduría y seguridad, tutea al lector y regala sinceridad en sus opiniones. ¡Qué suerte la del Pablo Serrano al tenerlo como profesor! Oyéndole hablar da ganas de ser su alumna.

Marisol Zapata

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